Experiencia de una paciente de la Dra. Lafaja
Por supuesto acudía al ginecólogo y las pruebas siempre eran buenas.
Yo no podía entender como un dolor menstrual tan intenso no tenía lugar en ninguna de las exploraciones que me hacían.
Pero había algo todavía mas brutal y sangrante que la propia regla, la disforia que sentía sin razón, sin sentido, sin entender por qué. Nunca tuve la confianza de poder hablar de esto con los médicos, ya que las pocas veces que lo insinuaba su reacción era condescendiente y bastante poco compresiva: “Relájate estas estresada, por eso te sientes mal”.
No conseguía reconocerme a mí misma, como si todos mis comportamientos fueran inducidos. Todo el mundo me decía que eso no era así, que debía hacerme responsable de mis actos, y eso me provocaba un sufrimiento tremendo. Además, esta circunstancia supuso un trastorno absoluto en mi vida, mi actividad social, laboral, sentimental y sexual quedaron anuladas.
Hasta que la Dra. Juani Lafaja comenzó a tratarme, no empecé a ver la punta del iceberg de lo que me estaba pasando. Una inflamación tremenda en el útero y cuello del útero que sólo ella supo ver. Muy poquito a poco fui recuperándome física pero sobre todo psicológicamente.
Uno de los tratamientos que pueden ser de gran utilidad en estas afecciones ginecológicas es la Ozonoterapia cuyas propiedades bactericidas, fungicidas, viricidas, antiinflamatorias y analgésicas entre otras, ya han sido estudiadas. Es especialmente útil para combatir microorganismos anaeróbicos (aquellos que sobreviven gracias a la ausencia de oxígeno) tan comunes en las infecciones ginecológicas. Es por ello que la Ozonoterapia puede constituir una buena opción terapéutica en el abordaje de los procesos inflamatorios e infecciosos del aparato genital y urinario, si ya hemos agotado los recursos habituales.



Mi trabajo se centra en la representación del cuerpo de la mujer a través de la expresión corporal ilustrada. Busco posturas muy concretas, las cuales están directamente relacionadas con la idea que quiero expresar. Mis principales referentes son el yoga y la danza.
Una vez encuentro la postura corporal que me interesa me centro en encontrar “los puntos clave” útero, pecho, corazón, cabeza, etc. Cualquier órgano o parte del cuerpo que considere que esté relacionado con el concepto de la ilustración que estoy realizando. A partir de ahí me dedico a mirar dentro y a trasformar todo eso en color y forma.
Existe además un elemento muy importante en mis creaciones, la naturaleza. Ya que considero que representa como nada el poder de resurgir y de crecimiento, pero sobretodo de resistencia.
Aunque la mayoría de mis dibujos parten de un sentimiento de dolor, siempre busco ese punto de empoderamiento y de superación tan importante y necesario que creo debo trasmitir.
Y ahora, después de todo lo pasado y en camino de estabilizar mi vida de nuevo, pienso en esa palabra “responsabilidad”. Responsabilidad mía la de no callar que existe un TDPM que es una enfermedad que se ha normalizado y afecta a miles de mujeres y muchas veces está asociada a otras enfermedades. Responsabilidad la que tiene que afrontar la medicina a la hora de estudiar e investigar el cuerpo de la mujer y en concreto el aparato reproductor femenino. Que por favor deje de ser el hombre la medida de todo, puesto que tenemos cuerpos diferentes y por lo tanto enfermamos de manera diferente. Por que eso también es machismo y opresión patriarcal.
Nos quieren psicológicamente inestables y sufriendo reglas dolorosas, pero el tiempo de callar y aceptar se terminó.



