Endometriosis
Dra. Juani LafajaMuchas pacientes con síntomas sugestivos de Endometriosis han pasado por muchas consultas médicas sin recibir ningún diagnóstico. Saben poco de esta enfermedad y se preguntan “¿cómo puedo saber si tengo Endometriosis?”. No es habitual recibir el diagnóstico en la primera visita y a veces puede demorar años. El ginecólogo/a es quien debe realizarlo así como planificar el tratamiento. La sospecha clínica es fundamental, serán necesarias muchas preguntas específicas y hacer comprobaciones: analíticas, ecografías y, en algunos casos, pruebas de imagen más sofisticadas como la Resonancia Nuclear Magnética (RNM), especialmente cuando hay sospecha de una Endometriosis profunda y/o queremos plantear un tratamiento quirúrgico complejo.

¿Endometriosis, qué es?
Esto es lo que se preguntan muchas pacientes cuando reciben su primer diagnóstico. Según la World Endometriosis Society:
La Endometriosis es una afección en la que se encuentra tejido similar al revestimiento de dentro del útero llamado «endometrio” fuera del útero, donde induce una reacción inflamatoria crónica que puede provocar cicatrices. Se encuentra principalmente en el peritoneo pélvico, en los ovarios, en el tabique recto-vaginal, en la vejiga y el intestino.
Pero esto no es todo, algunas Endometriosis se encuentran en localizaciones totalmente atípicas como el diafragma, la cavidad pleural, el pulmón, el riñón o incluso en el cerebro…
Si queremos decir algo sobre su etiopatogenia (sobre cómo acaba apareciendo este tejido similar al endometrio fuera de su sitio), encontramos en la literatura médica varias teorías: La Teoría de Sampson del trasplante retrógrado o menstruación retrógrada, metaplasia del epitelio celómico, diseminación hematógena y linfática o restos del conducto de Müller.
Hacemos seguimiento de una línea muy interesante de investigación en la que se ha visto que algunas Endometriosis están asociadas a una mayor tasa de infección endometrial, esto es, endometritis crónicas. Nos interesa especialmente esta teoría porque vemos correlaciones en la clínica que apuntan en esta dirección. En estos momentos la posibilidad de realizar estudios del microbioma endometrial mediante secuenciación masiva a través de una pequeña biopsia endometrial nos brinda la posibilidad de realizar más fácilmente el dignóstico de endometritis si la clínica así lo sugiere
Todas son teorías, y ninguna por sí sola puede explicar todos los casos de Endometriosis. Debemos asumir entonces que es una enfermedad compleja con multitud de matices y con mucho por conocer. La Endometriosis que afecta al útero se llama Adenomiosis y merece una mención aparte ya que su diagnóstico es todavía más difícil de realizar y pueden llegar a ser muy sintomáticas.
La Endometriosis no está formada por células estrictamente similares a las del endometrio: algunos estudios muestran diferencias importantes entre las células que conforman la Endometriosis y las células endometriales. Y esto es importante: las células que componen la Endometriosis se comportan como células que son capaces de inflamar, destruir e invadir localmente. Y aquí dejamos algunos datos interesantes sobre estas diferencias:
- La Endometriosis produce sus propios estrógenos localmente: las células del endometrio no.
- La Endometriosis carece de enzimas para degradar el estrógeno.
- La Endometriosis es resistente a la progesterona que contrarresta los efectos del estrógeno: las células endometriales son sensibles a la progesterona.
Síntomas de la Endometriosis

Algunas pacientes cursan sin síntomas, pero otras sufren graves consecuencias: dismenorrea grave (dolor menstrual), dolor pélvico, dispareunia/coitalgia (dolor durante el coito o posterior a él) e infertilidad.
Un síntoma que debe disparar todas las alertas es la dismenorrea primaria grave. Es aquella que ya está presente en los primeros años de vida reproductiva. También nos debe hacer sospechar una dismenorrea secundaria grave (aquella dismenorrea que aparece tras años sin dolor menstrual o con dolor menstrual leve). Si en ese momento no encontramos indicios ecográficos de endometriosis deberemos igualmente hacer un buen seguimiento de la paciente, ya que es un factor de riesgo para el desarrollo de una endometriosis en años posteriores.
Aunque los síntomas sean principalmente el dolor menstrual, pélvico o sexual, hay muchos más relacionados, como la migraña, los problemas cognitivos, el aumento de peso, el acné, la mastalgia, la depresión reproductiva, la fatiga y grandes desórdenes con la regla, como sangrados irregulares e hipermenorrea (sangrados excesivos), entre otros. Es decir, la Endometriosis como enfermedad sistémica, presenta también síntomas extra-genitales.

Dolor menstrual

Dolor pélvico

Dolor sexual

Dolor mamario

Infertilidad

Migrañas

Sangrados irregulares y/o excesivos

Aumento de peso

Acné

Fatiga

Problemas cognitivos

Diagnóstico de la Endometriosis
¿Cómo podemos diagnosticar finalmente una endometriosis? El gold standard (prueba de oro) para el diagnóstico de Endometriosis es la laparoscopia combinada con la confirmación histopatológica (anatomía patológica) de las glándulas endometriales. Se han intentado proponer marcadores en sangre para ayudar con el diagnóstico o el seguimiento, como el Ca-125. También se ha sugerido que los niveles de Metaloproteasas en sangre podrían constituirse en un posible marcador predictivo no invasivo para la enfermedad en estadio avanzado. Como buena enfermedad inflamatoria, cursa con aumento variable de las citoquinas proinflamatorias, así que también hay propuestas de análisis de citoquinas proinflamatorias en sangre. Esto podría constituir otra manera de realizar un screening de endometriosis en pacientes sintomáticas, con pocos hallazgos ecográficos o con fallo reproductivo.
Pero sin duda, la herramienta más usada para el diagnóstico de la enfermedad es la ecografía. La ecografía de la Endometriosis y de la Adenomiosis arroja imágenes más o menos específicas que ayudan con el diagnóstico: lesiones quísticas ováricas en vídrio esmerilado (endometriomas), el signo del beso “Kissing ovaries”, el signo del deslizamiento “Slididing sign” como signo de obliteración del espacio de Douglas o las sombras acústicas, los islotes ecogénicos miometriales y las paredes endometriales asimétricas en la Adenomiosis, etc.
¿Quién padece de Endometriosis?
Hasta el 10% de las mujeres pueden presentar Endometriosis, pero recientes estudios dicen que la prevalencia es menor. Es una enfermedad que depende del ambiente hormonal, especialmente de los estrógenos, pero lo que caracteriza a la enfermedad es la inflamación: la Endometriosis principalmente, es una enfermedad eminentemente inflamatoria del aparato genital.
¿Cómo se cura la Endometriosis?
Una vez que hemos entendido qué es la endometriosis, la última pregunta es cómo se cura la endometriosis. El abordaje clásico de la endometriosis está dirigido a reducir los síntomas actuando sobre la fase hormonal de la enfermedad. Desde la ginecología clásica o alopática se han fundamentado todos los abordajes terapéuticos en la farmacoterapia, en la toma de anovulatorios en sus diversas modalidades (píldoras, parche, anillo vaginal, DIU de progesterona, implante de progesterona). También en el suministro de analgésicos/antiinflamatorios para el dolor. De esta manera la paciente dejará de ovular y según la modalidad de anticonceptivo que usemos, también dejará de menstruar. Muchas pacientes demandan hoy nuevos enfoques de tratamiento: o bien porque los anteriores fallaron y no devolvieron la calidad de vida o bien porque entienden que se puede hacer otro manejo de la patología sin la necesidad de inhibir el ciclo hormonal.
Así llegamos a la convicción de que dentro del abordaje de la enfermedad hay que atender varios aspectos: facilitar el metabolismo hepático de los estrógenos, sin olvidar la eliminación intestinal del estrógeno. En dependencia del tipo de bacterias de nuestro intestino eliminaremos de forma correcta los estrógenos o viviremos en un ambiente con exceso de estrógenos, justo lo que más le gusta a la Endometriosis. La Endometriosis es una enfermedad inflamatoria: tendremos como objetivo también disminuir la inflamación sistémica y cómo no, la inflamación local. Recordemos que la Endometriosis es una enfermedad donde encontramos lesiones reales con alto componente inflamatorio y de estrés oxidativo. Otra de las grandes necesidades en las pacientes con Endometriosis es el manejo del dolor.
Pero, ¿qué es lo primero que hay que hacer si me diagnostican una Endometriosis/Adenomiosis? Sin duda, afrontar cambios en el estilo de vida. La reducción del estrés es un punto a tener en cuenta. El estrés “deprime” el sistema inmune y la Endometriosis, como tantas otras enfermedades, se agravan en las épocas en las que nos vemos sometidos a fuertes cargas emocionales.. Hipócrates, el padre de la Medicina lo tuvo claro:
Unos cuantos siglos después nos cuesta asimilar que nuestra dieta debe ser la primera piedra angular sobre la que construir nuestra salud. La reducción del estrés es un punto a tener en cuenta. El estrés “deprime” el sistema inmune y esta, como tantas otras enfermedades, se agravan en las épocas en las que nos vemos sometidos a fuertes cargas emocionales.
Algunos nutricionistas han investigado y revisado a fondo la literatura médica buscando las mejores soluciones para planificar una dieta antiinflamatoria, y en definitiva una dieta Endometriosis, como el nutricionista francés Fabien Piasco que con su libro “L´alimentation anti-endométriose” además de deleitarnos con muchos detalles científicos, nos anima tanto a pacientes como a médicos a seguir consejos nutricionales adaptados a cada paciente y circunstancia, con el objetivo de modular la enfermedad, mejorar la calidad de vida y reducir el dolor. Aquí dejamos algunas ideas:

- Buscar una proporción de alimentos de origen vegetal frente a los de origen animal en torno al 80/20.
- La restricción calórica puede reducir el tamaño de las lesiones. En ocasiones es necesaria una dieta hipocalórica.
- Consumir alimentos ecológicos libres de pesticidas: ingresamos con la dieta gran cantidad de Disruptores Endocrinos que en su mayoría se comportan en nuestro organismo como estrógenos. Así que “no echemos más leña al fuego”.
- Procurarnos una dieta creativa rica en antioxidantes: verduras de todos los colores, cúrcuma, bayas, especias, té verde. Variemos la forma de cocinar nuestros alimentos: crudos, vapor, rehogados a baja temperatura…. Algunos antioxidantes como el licopeno aflorarán cuando cocinemos en tomate.
- Dieta pobre en grasas animales: en las grasas se acumulan las Dioxinas y otros Disruptores Endocrinos. Las grasas animales tienen gran cantidad de ácido araquidónico. La calidad de la grasa del animal variará en función de cómo haya sido alimentado. Cuidado con el pescado obtenido por acuicultura. Cuidado también con algunos lácteos.
- Evitar la carne roja y la charcutería.
- Aportes extra de omega 3 y 9.
- Evitar la Lactosa.
- Reducir el índice glucémico de nuestras dietas: evitar el azúcar y los edulcorantes y en general las comidas procesadas con colorantes, aditivos, conservantes. Volver a la “real food” de las abuelas.
- Evitar el alcohol: eleva la tasa de estrógenos en sangre.
- Evitar el gluten: si no hemos conseguido reducir el dolor una opción a valorar es la retirada del gluten. Un mecanismo por el que el gluten aumenta la inflamación y el dolor es por el aumento de la Zonulina proteína que abre las uniones GAPS de intestino, aumentando la cascada inflamatoria.
Hay suplementos que pueden ser de utilidad en el manejo integrativo de esta enfermedad. Ningún suplemento ni ninguna medida es “mágica” en sí misma, ni puede asegurar que cure la enfermedad. Hablamos de modular la enfermedad, de mejorar la calidad de vida, de aportar al organismo lo que no tiene o tiene de manera insuficiente como las vitaminas, los antioxidantes, los aceites, la epigalocatequina del té verde, los glucosilonatos de las crucíferas (DIM), el calcio D-Glucarate, el resveratrol, la vitamina D, los moduladores de los receptores cannabinoides como el PEA (palmitoietanolamida), etc.
En este apartado también podemos incluir la terapia con ozono, la Ozonoterapia, que ha demostrado reducir el dolor, la inflamación y mejorar la capacidad antioxidante del organismo entre otras muchas propiedades al actuar entre otras vías como señalizador molecular de las vías de inflamación a través del Nfr2.
Otro puntal en el manejo del dolor pélvico en la Endometriosis viene de la mano de la TECARTERAPIA INTRACAVITARIA (Capenergy C500 uroginecológico). El dolor en la endometriosis tiene diversos orígenes. Hay un dolor visceral pero también hay un dolor miofascial con multitud de puntos gatillo en los músculos que conforman la pelvis femenina. La fibrosis asociada a la enfermedad produce ciertamente rigidez y falta de movilidad de todas las estructuras, lo que comporta una dificultad en el retorno venoso y linfático y el atrapamiento de las estructuras nerviosas. Tenemos la suerte de disponer de un equipo médico para tratamiento intracavitario a través de vagina y/o recto mediante una sonda con control de temperatura. Sin duda un tratamiento revolucionario que marca la diferencia en el manejo del dolor en la paciente que sufre Endometriosis.
Pero no olvidemos que algunas pacientes con Endometriosis van a necesitar la cirugía para el control de la enfermedad, de los síntomas, o para mejorar la tasa de fertilidad. Es de gran importancia ponerse en manos de un equipo médico que cuente con amplia experiencia quirúrgica en el abordaje de esta patología. Esto reduce en gran medida la tasa de complicaciones y asegura la realización de cirugías completas.
También consideramos importante como parte de la visión integral de esta patología el apoyo psicológico y las terapias de reafirmación femenina, para lo que contamos con la colaboración de la socióloga y sexóloga Irene Aterido. Nos ayudará a dimensionar la enfermedad en el contexto social, de género, laboral y sanitario.


En definitiva, seguimos de cerca las novedades relacionadas con esta compleja enfermedad del aparato genital de la mujer.
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